viernes, 3 de junio de 2011

LA T.B… ¿Aliada o enemiga?




Un ataque imperceptible, constante y para nada irrefutable es de los medios de comunicación, nuestros canales “nacionales” que día tras día nos llevan a casa o al trabajo noticias tristes, desaliñadas, macabras y fuera de cualquier contexto benéfico para nuestro intelecto. ¿Con estos alientos vamos a salir del subdesarrollo? 
-Ellos sin duda alegarán que es la realidad del país.- Sí, la es, pero también podrían variar su contenido (no les voy a pedir que sean imparciales en cuanto a política, aunque deberían pero en este país las influencias económicas pesan sobre cualquier ideal de equidad.) es un ejemplo claro de lo super-liminal, no tienen la necesidad de poner avisos parpadeantes ni música pegajosa para que lo que quieren surja efecto. Estamos en un país en conflicto interno que respira muerte, lee muerte, comercia muerte. Nos saturan los oídos y nos llenan la mente de atrocidades y de injusticias a las que solo reaccionamos protestando en las calles o en nuestra banca. Lo peor es que creemos ello y sentimos como si todo sucediera de nosotros, una esquina, una calle sin luz, todo tras y delante de nosotros. Son contadas las veces en que las noticias no empiezan con detrimento   

Oferta televisiva:
Por otra parte, la propuesta de contenidos culturales, animados y  humorísticos, está bien. Permitirle al usuario publicar sus fotos de las descabelladas hazañas en carreteras y vías del país. Pero y las quejas en contra de los programas de cada canal… ¿Dónde está? Mmm si¡,Protección al televidente. Pero ¿alguna vez lo han alcanzado si quiera a ver? ¿Saben que horario tiene? A los canales nacionales solo les interesan propagandas y concursos que generen exorbitantes ganancias sin dejarnos nada a cambio, sin llegar a defendernos.

Regionalismo:
Las noticias más insólitas y absurdas suceden en ciertos sectores del país que curiosamente, distantes de nosotros no se despegan de nuestras pantallas haciéndolos inmediatos. Es la constante, y siendo estos unos canales “nacionales” ¿no deberían ejercer esta función?  

Aportes:
¿Qué hay entonces del aporte intelectual?, ¿hay algo que nos deje la sensación de que hemos aprendido algo o siquiera distinguido? Adiós documentales. Todo en la ruleta de la sociedad de consumo que nos expugna todo el tiempo posible haciéndonos correr a comprar una hamburguesa sabrosa, o desodorantes que aseveran lo imposible. Mensajes para ganar millones, y programas que hacen malabarismo con las ilusiones de sus seguidores. Relativo dentro de lo relativo, ¿Cuál es la propuesta? ¿Cómo reaccionar ante esté ataque casi inevitable?    


 Hoy por Hoy
Es el centro de entretenimiento más habitual pasa a ser un ser más en la familia, al que todo el tiempo vemos como un péndulo hipnótico y que por su programación a veces descuidamos lo que en verdad interesa, relegando nuestra vida (y seres queridos) a una serie o programa. Pasamos a ocupar una silla frente a él. Simplemente eso somos. 

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