domingo, 24 de marzo de 2013

La Educación sin Educación

Para encontrar un motivo que me llevara a retomar este blog, fue más que necesario mirar las caras largas y cansadas de la mayoría de niños de una escuela cercana a aquí. También, encontrarme con el espejo en los profesores.

Tantas veces los niños se niegan a volver a la escuela, porque simplemente no es coherente con los valores que promocionan, porque simplemente los separan como en un campo de concentración. Y sus padres no tienen otro recurso (aparentemente) que obligarlos a que se eduquen, bajo el sistema diseñado para que solo sean fieles seguidores del gobierno y de otros tantos ejes de poder. Educados para servir, para trabajar para alguien más, y sentirse rechazados si no se alcanza estos logros académicos.

No somos un número ó una letra, somos personas diferentes con múltiples capacidades que no pueden ser censadas por exámenes. Se nos ha permitido olvidarnos de la creatividad y luego se nos castiga por no tenerla.

¿Cuál es el sistema de enseñanza apto para nosotros?

No solo estoy seguro que es aquel, donde tus ideas son guiadas más no enclaustradas en un molde, donde cambian su textura, color, nombre, rumbo y peso enfocándolas y adaptándolas para que todo quede en un marco de igualdad.

¿No es verdad que lo más agradable que llevamos del colegio son las relaciones interpersonales?

Aquellas posibilidades de pensar, reír, imaginar, soñar y vivir dentro de las cuatro paredes que un día nos separaron de la realidad, y que muchos llevan en su mente, y que les cohíben, torturan y se reprochan ¿porqué no fui alguien más en aquellos años?.

 Esta no es una entrada para comprender en silencio y agachar la cabeza, y decir: Volvamos a la realidad. Esté es un texto para volver al ruedo y abrir los ojos, y ver mas allá de los edificios.
Ver en los ojos de sus niños, la posibilidad de que los cambios que queremos nazcan y vivan en otra generación para que puedan llegar a ser lo que hemos soñado.






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